La Corte Suprema de Estados Unidos ha permitido al gobierno reanudar deportaciones aceleradas de migrantes a terceros países, incluso cuando los afectados no tienen vínculos con esas naciones. El caso se centró en ocho migrantes que enfrentaban deportación a Sudán del Sur, a pesar de que solo uno de ellos era ciudadano de ese país. Los demás, provenientes de otros lugares, alegaban que serían puestos en peligro extremo si eran enviados allí.
El fallo fue aprobado por mayoría conservadora (6-3), mientras que la división —firmada por las juezas Sonia Sotomayor, Elena Kagan y Ketanji Brown Jackson— advirtió sobre graves consecuencias humanitarias, donde la jueza Sotomayor se expresa:
“La mayoría recompensa la ilegalidad del Gobierno. Esa elección sanciona la exposición de personas a la tortura o la muerte sin una oportunidad significativa de argumentar lo contrario”.
Mientras que la opinión de La Casa Blanca afirma que la medida será un respaldo a la seguridad pública, y que “las deportaciones son parte fundamental del cumplimiento de la ley migratoria”.
Evidentemente esto ha exaltado a las organizaciones de derechos humanos, quienes advierten que esta esta decisión abre la puerta a expulsiones arbitrarias y podría dejar a miles de personas sin garantías básicas de protección internacional.
–PRENSA BMP